Mareneve

Taormina se erige a orillas del mar Jonio y preside un majestuoso panorama del que forman parte, junto con el volcán activo más alto de Europa, sus espléndidas playas. Asimismo, el Etna constituye una fuente de ingresos turísticos gracias a las infraestructuras deportivas cuya particularidad es la de poder deslizarse por la nieve al tiempo que se admira el mar.

El territorio, caracterizado por unos paisajes extraordinarios, se encuentra protegido al interior de un parque natural que constituye una meta imperdible para todo visitante o turista que se halle en Sicilia. Desde las pistas que se encuentran en el lado sur del Refugio Sapienza puede contemplarse el Golfo de Catania, mientras que, desde el lado norte de Piano Provenzana, puede admirarse un increíble escenario desde el que se vislumbra, incluso, Taormina. Por esta razón, no está de más recordar que una estancia en la perla del mar Jonio permite dedicarse, simultáneamente, a practicar deportes invernales y a darse un chapuzón en el mar.

El litoral de Taormina se haya conformado por extensas y suaves ensenadas que modelan dulcemente la costa; rocas, guijas y arena se hayan enmarcadas por la vegetación típica mediterránea. El color del mar, un cristal líquido de un azul profundo, en contraste con el color de las rocas, gemas geológicas de arrecifes de belleza inigualable, acentúan el encanto de Taormina. La pequeña bahía de Mazzarò constituye una ensenada colindante al sur con Cabo Sant'Andrea, más allá del que se extiende la extraordinaria Isola Bella, finalmente declarada Reserva Natural Orientada, unida a la costa mediante una grácil lengua de tierra. Por el contrario, las playas más extensas, Spisone y Mazzeo, se encuentran al norte de Mazzarò.

Las voces de los pescadores que invitan a visitar la Gruta Azul (Grotta Azzurra) resuenan a lo largo de toda la costa. El intenso azul del cielo y del mar reivindica su irrefutable paternidad. Hasta la vista, turistas que decís adiós a unas vacaciones de ensueño llevando en vuestro corazón el recuerdo del inolvidable “Bel Soggiorno”.