El Etna y su parque

El Etna es el volcán más alto de Europa. Con sus 3300 metros es también una montaña imponente. Sólo la cordillera alpina tiene cimas mayores. El Etna está en actividad permanente: como mínimo sus bocas terminales emiten humos blancos o grises; la actividad eruptiva es frecuente, en los últimos treinta años se ha producido una media de una erupción cada tres años con una duración variable entre cinco días y más de un año.

No siempre es posible visitar la cima del volcán en condiciones de absoluta seguridad, así pues hay periodos en los que el servicio de guías alpinas no está autorizado a llevar a los excursionistas hasta el borde del cráter central. El espectáculo es impagable por el amplio panorama que se domina desde el mismo. Ahora bien, el ascenso es arduo y requiere una discreta preparación atlética en la rampa final de los últimos 300 metros.

Los puntos a los que se puede llegar con vehículos o servicios públicos son dos: en la ladera sur las instalaciones turísticas que rodean el “Rifugio Sapienza” y en la ladera norte la zona denominada “Piano Provenzana”. Para llegar al Etna sur desde Taormina hay que tomar la autopista A18 hasta la salida Giarre y a continuación proseguir a través de los centros de población de S. Venerina y Zafferana Etnea; para ir al Etna norte se debe circular por la misma autopista hasta la salida Fiumefreddo y después hay que dirigirse a los centros de población de Piedimonte Etneo y Linguaglossa.

El Etna ofrece también una vasta gama de excursiones que arrancan incluso de la franja somontana; existen también recorridos que atraviesan la espesura de los bosques, aptos para los que quieren oxigenarse mientras caminan; por último hay que citar también las excursiones desde las que se puede contemplar directamente el volcán por itinerarios yermos o con las características de los desiertos de lava.

El parque

Fue creado en 1987 y abarca una superficie de 58.000 hectáreas divididas en cuatro zonas: A, B, C, D. La zona A protege las áreas de emergencia geológica y volcánica más significativas y las superficies forestales. Además de la tala para el uso de la madera están prohibidos: la caza, la modificación del curso de las aguas, la apertura de pistas forestales, la actividad de extracción, la construcción de edificios y la circulación con vehículos de motor. La zona B se caracteriza, en cambio, por una actividad agrícola secular que merece ser salvaguardada y estimulada. En esta zona existen diferentes cultivos de manzanas, peras, uva de vino, pistachos y avellanas. Esta zona se ve enriquecida por la presencia de antiguas casas señoriales, lagares y casas campesinas que constituyen un patrimonio arquitectónico tan preciado como el natural. La zona C está integrada por algunas extensiones limitadas, aisladas en el interior de las dos zonas precedentes o lindantes con ellas, en las que ya existen, o se pueden construir, estructuras turísticas como hoteles, funiculares y pistas para deportes invernales con las respectivas instalaciones de subida. La zona D es una franja externa, denominada pre-parque, en la que las limitaciones son aún menores y se refieren a las construcciones residenciales, a la introducción de especies vegetales o animales ajenas a la flora y a la fauna del Etna. La caza está permitida, limitada al conejo salvaje.

Tour gastronómico

Los pueblos del Etna ofrecen también un agradable tour gastronómico. Las empresas vinícolas se encuentran en Milo, S. Venerina, Castiglione, Randazzo y Sant’Alfio, por lo general en todas las laderas. En Milo y Zafferana se puede comprar una miel magnífica, en Fornazzo y Linguaglossa avellanas y en Bronte pistachos de fama nacional. En cualquier parte hay manzanas y castañas y en el periodo adecuado un sinfín de setas de excelente calidad. En cuanto a los dulces, el amplio surtido hace que la elección no resulte una tarea fácil: casi todos los pueblos de la zona del Etna tienen al menos una pastelería de alto nivel y, en cualquier caso, de tradición centenaria. El turista encontrará pasteles exquisitos preparados con materias primas sicilianas como la almendra, el pistacho y la avellana. Durante la época de la vendimia hay que procurarse la salsa de mosto de los parajes vinícolas y en verano la de higos chumbos. Recomendamos, por último, algunos licores entre S. Venerina y Riposto y aceites esenciales de cítricos, producidos en la zona de Acireale, para la realización de las famosas bebidas que ofrecen los “quioscos” ciudadanos.